Señor presidente del Partido Popular, al cabo de 55 días de silencio quejumbroso, en modo novio contrariado, ayer le sonó el teléfono y, al aparato, el presidente del Gobierno Pedro Sánchez.
Llamada de larga duración, 45 minutos, y aún mayor distancia política. Por su seguridad, pudo ser grabada. Pero falta saber si estaban solos o en compañía de quienes, si se veían los caretos, si hablaban desde un sin manos con altavoz para que todos escucharan. El objetivo, contarlo. O sea que, mientras se despeña el río, se está secando la huerta.