Señor presidente de Esquerra Republicana de Cataluña, que la Junta de tratamiento de la cárcel de Lledoners (Barcelona) haya acordado aplicarle el artículo 100.2 del reglamento, le permitirá abandonar esa residencia obligada desde su condena por sedición. Lo hará tres días a la semana para labores privadas.
Pero, enseguida, deberá decidir si en adelante quiere ir de preso político o si se aliviará en climas más favorables; si arengará a las bases de su partido para la lucha final o si promoverá algún entendimiento dentro y fuera del perímetro independentista. Rufián necesita saberlo. Veremos.