Doctor, su vinculación pecuniaria con algunas multinacionales farmacéuticas, en particular Roche, que le habrían remunerado con algunos millones de euros, revelada por The New York Times, ha puesto en duda la validez de sus conclusiones en torno al efecto curativo de algunos tratamientos anticancerígenos y le ha obligado a abandonar la dirección médica del prestigioso centro neoyorquino.
Entre los más ardientes perseguidores periodísticos, ¿podrían algunos estar incurriendo en las mismas prácticas que critican como inaceptables? Veremos.