Dicen que la Justicia es ciega y en algunas ocasiones esta circunstancia no parece una virtud sino un defecto ya que hay sentencias que se antojan muy, pero que muy difíciles de entender. Resulta que el tribunal correccional de la ciudad flamenca de Dendermonde, en Bélgica, acaba de condenar a un hombre de 50 años a seis meses de prisión por haber cogido dos bolsas de magdalenas caducadas de un cubo de basura. El tribunal ha tipificado la acción como un robo porque el contenedor se encontraba en el aparcamiento del supermercado, ya que considera que dicha comida continúa siendo propiedad del establecimiento incluso después de que la empresa la haya tirado a la basura.
Lo más increíble es que la federación empresarial de comercio belga considera muy positivo que el tribunal tipifique y sancione penalmente estos hechos con el peregrino argumento de considerar que recuperar la comida tirada a la basura por los supermercados es una muestra preocupante de insensibilidad social y humana. Lógico, es mucho más sensible y humano meter en la cárcel al que coge para comer unos yogures pasados de fecha.
Otro hecho surrealista que ha llegado a los tribunales el de un niño de seis años acusado por las autoridades del estado de Wisconsin de “asalto sexual” a una niña de cinco con quien jugaba a los médicos. Si el juez le encuentra culpable, podría exigir que el crío y su familia reciban tratamiento. Los expertos dicen que al niño no le pasa nada y hablan de ‘juicios basura’.
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